Sociedad

Ébola, una epidemia evitable

Guinea, Liberia, y Sierra Leona, son los tres países del oeste de África que están siendo devastados por el brote sin precedentes del ébola. La confirmación de nuevos casos en Nigeria y Senegal y la aparición de otra variedad del agente infeccioso en la República Democrática del Congo, auguran un panorama escalofriante para la región. Los registros de laboratorio informan más de 3000 muertes confirmadas desde Marzo a la fecha, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la cifra podría ser muy superior, incluso triplicarse. La respuesta tardía ante la epidemia; el recorte presupuestario de los organismos internacionales tras la crisis del 2008, la pobreza estructural de los países afectados y el notable desinterés en producir medicamentos y vacunas para enfermedades que afectan a las personas más pobres del mundo, son algunas de las causas que explican la magnitud de esta epidemia.

Jueves 18 de septiembre de 2014 | Edición del día

Sin recursos y sin trabajadores, la epidemia se ha vuelto inmanejable

El ébola es una enfermedad virósica que forma parte del grupo de las fiebres tropicales, como lo son el Dengue Hemorrágico, la Fiebre Hemorrágica Argentina (virus Junin) o la Fiebre Amarilla. Al contraer la enfermedad, los pacientes presentan síntomas similares a una fuerte gripe, pero en pocos días pasan a una etapa de sangrado que termina causando una hemorragia masiva y pueden contagiar a otras personas a través de todos los fluidos corporales. Tanto por la dinámica de la enfermedad como por la precariedad de las estrategias de contención, la tasa de mortalidad supera el 50%. Aún no se conocen curas ni tratamientos, sin embargo, en medio de esta controversia, la OMS autorizó el uso de una droga experimental, llamada Zmapp, que hasta el momento no se produce industrialmente, no ha sido probada en humanos y tiene la complicación adicional de precisar una estricta cadena de frío para ser efectiva.

El periódico digital norteamericano The Onion, dedicado a difundir noticias en forma de sátira, publicó recientemente una nota sarcástica diciendo que se estaría esperando que al menos 50 personas blancas mueran antes de comenzar a producir la vacuna contra el ébola. La cuota de humor negro nos alerta de una realidad: no se puede afrontar este brote sin la implementación de un plan global de contención. De acuerdo a la periodista Laurie Garret, al momento del brote de ébola, Liberia tenía cerca de 200 médicos para atender a cuatro millones de personas, la mitad de los cuales eran extranjeros que dejaron el país cuando se declaró la epidemia. La agresividad de esta epidemia a llevado a diferentes países a ofrecer ayuda económica y el envío de profesionales de la salud. Hace pocos días, el Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó el envío de un hospital portátil hacia Liberia, el cual estaría disponible recién a mediados octubre y contaría con 25 camas, pero sin personal médico para atender a los pacientes. Recientemente, el presidente Obama ofreció un nuevo plan de ayuda a Liberia que prevee el envío de 3000 militares a la zona afectada.

La principal organización a cargo de supervisar las acciones de manejo de la epidemia es la O.N.G. Médicos Sin Fronteras (MSF), la cual declaró públicamente el estado de alerta a los pocos días de registrados los primeros casos. Pese a los desesperados intentos de MSF de captar la atención internacional, la OMS tardó más de cuatro meses en declarar la emergencia sanitaria. Parte de la tardía respuesta de la OMS puede ser explicada si se tiene en cuenta el drástico recorte presupuestario que sufrió el organismo tras la crisis económica del 2008, pero a su vez, se sabe que en países más desarrollados el virus podría ser contenido, lo que hace altamente improbable la posibilidad de una pandemia. ¿Podría asumirse entonces que el retraso extraordinario en la alarma de la OMS y en el consecuente envío de ayuda se deba a que el ébola no amenaza a países industrializados?

Un plan internacional, inmediato y de gran escala puede controlar esta epidemia

Además del cierre de escuelas y lugares de trabajo, los gobiernos de los países afectados han decidido militarizar la epidemia, creando amplias zonas de cuarentena controladas por las fuerzas armadas. Toque de queda, vuelos cancelados y cierre de fronteras son algunas las decisiones estigmatizantes y altamente cuestionables que estas naciones están implementando para contener la diseminación de la enfermedad. Como consecuencia de esto, la comercialización productos básicos está casi paralizada, llevando a desabastecimiento y aumentos de precios que generan incesantes levantamientos populares en el territorio. Mientras, las personas mueren al costado de los caminos antes de llegar a los precarios hospitales y no hay siquiera personal para distribuir la escasa ayuda económica que llega a la region. A este ritmo, la epidemia podría extenderse por 12 o 18 meses más, por lo que se puede afirmar que dejó de ser una crisis sanitaria, para transformarse en una crisis humanitaria que está aumentando drásticamente la vulnerabilidad de la población.

La tolerancia a profundos grados de enfermedad o cantidad de muertes por el ébola, y por otras enfermedades que azotan las regiones más pobres del mundo, como la malaria, el chagas o la tuberculosis, demuestra que existen distintos grados de respuestas sanitarias de acuerdo al grupo étnico al que pertenecen los enfermos y revela dos hechos: por un lado, el profundo racismo de los gobiernos, organizaciones mundiales, medios periodísticos y grandes corporaciones farmacéuticas y por otro lado, la presión comercial de producir solo drogas que traten enfermedades crónicas prevalentes en los países desarrollados. Además de países arrasados y miles de muertos, la evitable epidemia del ébola dejará su marca en la historia por haber develado las profundas y mortales miserias del capitalismo.







Temas relacionados

Ébola   /    Salud   /    Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO