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El gabinete de Fernández: entre viejos amigos personales y un poco de “nueva generación”

El presidente electo anunció desde Puerto Madero quiénes serán sus 21 ministros y ministras. Desde el martes, ese abanico de viejos noventistas y jóvenes progresistas encarnará la contradicción de atender las aspiraciones de millones al tiempo que se defienden intereses opuestos.

Viernes 6 de diciembre de 2019 | 23:32

Foto Prensa Alberto Fernández

Pasadas las 18:30 de este viernes se terminaron las incógnitas. Alberto Fernández finalmente dio a conocer los nombres de quienes conformarán su Gabinete de ministros y quiénes integrarán su círculo estrecho de colaboradores en la Casa Rosada.

Si bien muchos ministerios ya habían tenido confirmación en los últimos días, aún restaba saber quién será el ministro de Economía. Finalmente Martín Guzmán fue designado al frente de la cartera, dando una señal de cuál será la postura en la negociación de la deuda con los acreedores en la búsqueda de extensión de plazos.

Fernández comenzó la conferencia de prensa con un tono marcadamente nervioso y hasta con algún que otro titubeo. Con el correr de los minutos y de los nombres fue calmándose y terminó haciendo algún que otro chiste.

En los 41 minutos que duró la presentación (entre el anuncio y algunas respuestas de periodistas) el presidente electo nombró varias veces a Néstor Kirchner. Sin embargo nunca mencionó el nombre de su compañera de fórmula y futura vicepresidente Cristina Fernández. Un dato no menor. Incluso en algún momento, cuando mencionó por ejemplo a Carlos Zannini, dijo “nadie me lo impuso”, en clara referencia a la expresidente.

Dos tipos de “perfiles” hegemonizan el Gabinete de Fernández. Por un lado, en muchos cargos importantes nombró a “viejos amigos personales”, entre ellos varios exfuncionarios de Eduardo Duhalde, de Carlos Menem y hasta un exgobernador bonaerense protagonista de los años 90 y de la crisis de 2001. Por otro, referentes de una “nueva generación” peronista a quienes les asignará roles de gestión con los que buscará mostrar una oposición ideológica y cultural con el staff “meritocrático” que integró el gobierno de Mauricio Macri.

En ese sentido, se diferenció de la gestión saliente al afirmar que “los privilegiados de nuestra gestión serán los que han caído en la pobreza”. Lo dijo el día después de que la UCA publicara que Argentina alcanzó el 40,8 % de pobreza en el tercer trimestre de este año.

El círculo íntimo

Fernández convivirá en la Casa Rosada con un grupo de funcionarios que hace años trabajan con él. Era cantado el nombramiento de Santiago Cafiero como jefe de Gabinete, alguien de su estrechísima confianza y, según su definición, el “álter ego” del Presidente. La vice del nieto de Antonio Cafiero será la hija del actual jefe del Indec, Cecilia Todesca.

A ellos se sumará Gustavo Beliz como secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación. Fernández dijo de quien fuera ministro del Interior de Carlos Menem que es “una alegría enorme que vuelva a trabajar con nosotros. Se fue de nuestro gobierno (el de Néstor Kirchner) en circunstancias que prefiero no recordar. Estoy muy contento que hayas vuelto a ayudarme a gobernar este país”.

Julio Vitobello será el secretario General de la Presidencia. “Nos conocemos hace muchos años, fue mi secretario y estuvo a cargo de la Oficina Anticorrupción” dijo Fernández. A su vez Vilma Ibarra asumirá como secretaria Legal y Técnica. “Me va a cuidar las espaldas”, dijo respecto a su expareja y destacó su perfil progresista en materia de derechos.

Al ese grupo se integrará Carlos Zannini como procurador del Tesoro. “Nadie me lo impuso y quiero que sepan que de este modo lo estamos reivindicando de todo lo que padeció injustamente en la cárcel”, sentenció Fernández.

Los 21 ministerios

Como ya se informó, Martín Guzmán ocupará el Ministerio de Economía. “Es alguien a quien conozco mucho”, dijo el presidente electo. En él confiará la renegociación de la deuda ya que, dijo, “conoce el conflicto macroeconómico que tiene la Argentina” y es alguien capacitado “para sacar al país de la postración en la que está”. Con Guzmán hará equipo Matías Kulfas como ministro de Desarrollo Productivo.

Eduardo “Wado” de Pedro, referente de La Cámpora, será el ministro del Interior. “Con él hicimos un camino vertiginoso en los últimos años y siento que vamos estar muchos años trabajando”, confió Alberto.

Gabriel Katopodis, un barón del conurbano profundo, será el ministro de Obras Públicas, un área que según el Presidente “ha quedado muy relegada en los últimos tiempos” y para lo cuál se necesita “un intendente con experiencia”.

Otro peronista bonaerense, exfuncionario de Menem, exgobernador y exaliado de Macri será el ministro de Relaciones Exteriores y Culto. Felipe Solá, a quien Fernández definió como su “amigo de casi toda la vida”, seré el canciller desde el 10 de diciembre.

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Otro viejo amigo de Fernández y de Duhalde, Ginés González García, volverá a ser ministro de Salud. “Es quien mejor conoce lo que pasa en la salud de Argentina”, lo definió.

Y si de peronistas conocidos se trata, Agustín Rossi asumirá nuevamente como ministro de Defensa. Otro “gran amigo de muchos años, un hombre muy valioso”, al decir de Alberto.

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En Seguridad se confirmó como ministra a la antropóloga Sabina Frederic, sobre quien Fernández destacó que es alguien que podría “dar respuestas a lo que pasa en la calle sin autorizar que nadie dispare por la espalda”. Un alejamiento discursivo de la doctrina Chocobar pero que en los hechos deberá comandar a esas mismas fuerzas especializadas en organizar el crimen organizado y regentear los delitos complejos.

Claudio Moroni será el ministro de Trabajo, “otro amigo entrañable” que trabajó en varios lados con Fernández. Según el mandatario es alguien a quien le llevan “un problema y devuelve tres soluciones”.

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Tres ministerios que ya tenían nombres “cantados” son los de Desarrollo Social, Educación y Cultura. Daniel Arroyo, Nicolás Trotta (“con quien en 2001 creamos la agrupación Jóvenes K”) y Tristán Bauer asumirán al frente de ellos, respectivamente. Adriana Puiggross será la viceministra de Educación. “Para mí la Cultura es algo muy importante para llenar el espíritu de los pueblos”, dijo Fernández.

Marcela Losardo asumirá al frente del Ministerio de Justicia. Socia de Fernández en su estudio jurídico, es quien según él puede cambiar la “crisis muy profunda que vive la Justicia” y puede hacer “una revisión para que funcione correctamente”.

El massista Mario Meoni será el ministro de Transporte. A él lo conoce “hace muchos años y habrá que trabajar mucho porque el transporte es tratado de modo desigual en diferentes puntos del país. Tenemos que equilibrar esos desequilibrios”, sentenció.

La peronista santafesina María Eugenia Bielsa será la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, uno de los ministerios que creará Fernández a partir del 10 de diciembre. “Es alguien a quien le asigno una calidad política y una ética enormes, para que la gente deje de sufrir”, dijo de ella. Otro ministerio que se creará será el de Mujeres, Géneros y Diversidad y quien asumirá el cargo será la abogada del CELS Elizabeth Gómez Alcorta.

Al igual que Salud y Trabajo, otras secretarías volverán a ser ministerios. En Turismo y Deportes asumirá Matías Lammens, empresario porteño aliado de Horacio Rodríguez Larreta (“un debutante en la función pública y a quien conozco hace muchos años”).

En Ciencia y Tecnología hará lo propio el extitular del Conicet Roberto Salvarezza. Juan Cabandié asumirá en Medioambiente (“es parte de la generación en la que tanto confío).

Y Luis Basterra será ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca (“para que trabaje junto a las entidades del campo en paz, tranquilos y convencidos de que tenemos que trabajar juntos”).

Áreas sensibles

El listado anunciado por Fernández se completó con los nombres de titulares de áreas estratégicas del Estado tanto a nivel económico como político.

Mercedes Marcó del Pont asumirá al frente de la AFIP. “Siempre me impresionó su pensamiento y su lógica económica, la volví a convocar para que le garantice al Estado que los recursos ingresen correctamente a la Argentina”, dijo.

Victoria Tolosa Paz (esposa de José Albistur, amigo de Alberto) quedará al frente del Consejo Federal de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social, con un rol central en materia de “lucha contra el hambre”.

Al frente del PAMI quedará la kirchnerista Luana Volnovich, quien según Fernández comandará un “plan de remedios para todos los abuelos” con la idea de “evitar que tengan que pagar con sus jubilaciones lo que necesitan”.

Victoria Donda asumirá al frente del Inadi, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo. Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, quedará al frente de la empresa de aguas Aysa. Según Fernández, es “una mujer excepcional que siempre luchó por los derechos de la mujer”.

El neoliberal ortodoxo Guillermo Nielsen, quien sonaba como posible ministro de Economía, finalmente presidirá la empresa YPF. Tenerlo adentro del staff de gobierno no es menor ya que puede ser reemplazante de Guzmán si las circunstancias así lo requieren.

¿Y ahora?

El listado de ministras, ministros, secretarias y secretarios es un muestrario del variopinto espectro que encarna el Frente de Todos. Un gobierno donde convivirán viejos protagonistas del neoliberalismo noventista y del 2001 con políticos más jóvenes y caras identificadas con el progresismo.

Como ya se dijo en este sitio, la fotografía de este viernes en Puerto Madero representa en gran medida la contradicción entre las aspiraciones de millones que votaron a les Fernández con la esperanza de recuperar lo que Macri les quitó y la realidad de los proyectos que defenderá la coalición gobernante.

Con una economía en extremo adversa, serían medidas elementales ya recuperación inmediata del nivel de compra de los salarios, con paritarias y aumento de emergencia para jubilaciones y planes sociales. También la investigación a fondo de la deuda contraída por Macri para desnudar quiénes ganaron con ella y ir a una renegociación “a libro cerrado”. Y, desde ya, retrotraer los tarifazos a los niveles de 2017 tal como el peronismo lo votó en el Congreso y Macri lo vetó.

En la conferencia de prensa le preguntaron a Fernández si tiene pensado tomar medidas urgentes para paliar la penosa realidad de gran parte de la población. Y él respondió que están “trabajando en un aumento de emergencia” y en un proyecto para conformar el “Consejo Económico y Social para que trabaje en las políticas de Estado que hay trabajar”.

Pero luego, en una entrevista por C5N, el mismo Fernández confirmó que “prorrogará” hasta nuevo aviso (quizás marzo de 2020) el presupuesto 2019. Es decir que las políticas de los primeros meses de su gestión estarán condicionadas por el manejo de los recursos estatales fijado por la administración de Mauricio Macri.

¿Cómo es posible que se combatan el hambre y la pobreza, que “se ponga plata en los bolsillos” de la clase trabajadora y que el Estado financie políticas de educación, salud, vivienda e infraestructura superadoras de las de Macri con las mismas coordenadas económicas y financieras de la administración saliente?

¿Por qué el nuevo Gobierno impedirá que el Congreso debata de forma urgente y profunda qué y cuántos recursos se necesitan para, precisamente, superar la realidad angustiante de millones de personas cuya economía no deja de irse a pique?

Cuando el equipo de gobierno del Frente de Todos salga a la cancha, empezarán a responderse estas preguntas. Sin embargo muchas respuestas ya empezaron a escribirse en Puerto Madero.







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