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Red Internacional

Científicos argentinos confirmaron que restos fósiles encontrados en la Patagonia probablemente corresponden al Llukalkan aliocranianus (“el que causa miedo”), uno de los principales depredadores en la región en el Cretácico Superior.

Jueves 1ro de abril | 13:18
Impresión artística de Llukalkan aliocranianus: Jorge Blanco y Journal of Vertebrate Paleontology

El nuevo espécimen fue presentado en el Journal of Vertebrate Paleontology. Entre los restos fosilizados se encuentran un cráneo corto, con huesos ásperos y magníficamente conservado y sin triturar.

El Llukalkan vivió hace unos 80 millones de año, sus restos denotan que tenía un tamaño de hasta cinco metros de largo, una mordida extremadamente poderosa gracias a dientes muy afilados, enormes garras en sus patas, y un agudo sentido del olfato.

El espécimen es clasificado como un abelisáurido. Los abelisáuridos eran una familia de dinosaurios terópodos con un promedio de cinco a nueve metros de largo que merodeaban principalmente en la Patagonia y otras áreas del antiguo subcontinente sur de Gondwana, reconocido hoy como África, India, Antártida, Australia y América del Sur. Hasta el momento, se han desenterrado casi 10 especies de este temible depredador en la Patagonia.

“Este es un descubrimiento particularmente importante porque sugiere que la diversidad y abundancia de abelisáuridos fueron notables, no solo en la Patagonia, sino también en áreas más locales durante el período crepuscular de los dinosaurios”, dijo el doctor Federico Gianechini, paleontólogo de la Universidad Nacional de San Luis y principal autor del artículo que describe el hallazgo.

Su nombre completo proviene del nativo mapuche para ’el que causa miedo’, Llukalkan, y del latín para ’cráneo diferente’, aliocranianus.

El Llukalkan vivió en la misma área y período que otra especie de abelisáurido furileusauriano (lagarto de lomo rígido), Viavenator exxoni, solo unos pocos millones de años antes del final de la era de los dinosaurios. Los restos fósiles de Llukalkan y Viavenator se encontraron a solo 700 metros de distancia en la Formación Bajo de la Carpa, cerca del mismo sitio famoso de fósiles en La Invernada.

"Estos dinosaurios todavía estaban probando nuevas vías evolutivas y se diversificaron rápidamente justo antes de que se extinguieran por completo", agregó Ariel Méndez, coautor doctor del artículo y director del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología.

Se especula que en vida la cabeza de este espécimen presentaba protuberancias y prominencias similares a las que algunos reptiles como las iguanas tienen hoy en día.

En la zona del oído medio, los restos fósiles muestran un pequeño seno posterior lleno de aire que no se ha visto en ningún otro abelisáurido encontrado hasta ahora, por lo que se presupone tenia una mejor audición, parecida a la que tiene el actual cocodrilo.

El Llukalkan tenía mordidas extremadamente poderosas y dientes muy afilados con los que derribar a su presa mientras se movía rápido gracias a sus poderosas patas traseras.




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