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Red Internacional

Reflexiones sobre 23andMe, la compañía genómica de Google, y las promesas prometeicas de la genética de mercado en tiempos de covid-19.

Jueves 18 de marzo | 14:41

23 and Me es una compañía de genómica directo al consumidor, que vende kits para las llamadas "pruebas de ancestría", de "paternidad", y para ver el "riesgo genético de ciertas enfermedades". Hay muchas empresas del mismo tipo, en muchos países. Esta es quizás una de las más grandes.

Todas son igual de peligrosas: no porque esté mal que la gente pueda acceder a herramientas de conocimiento de su carga genética, sino por la forma en que son presentados los resultados, por las conclusiones falsas que se inducen, por la falta de un asesoramiento adecuado sobre qué son realmente esas pruebas y qué alcance tienen, por la falta de herramientas del público para interpretar adecuadamente los resultados que recibe y la falta de oferta de acompañamiento para interpretarlos.

Tienen la gran falla conceptual y metodológica, que para mí en el caso de estas empresas es también fraude comercial, de tomar como punto de partida la premisa falsa del determinismo biológico y el reduccionismo genético. Así, la pertenencia étnica en las pruebas de ancestralidad de estas empresas queda reducida a lo genético, sin cultura, sin historia, sin lengua y utilizando, reforzando y difundiendo categorías étnicas que muchos pueblos cuestionan y que muchxs antropólogxs también consideran erradas. En relación a las enfermedades, se explotan los temores y ansiedades de las personas (comprensibles) para venderles la falsa garantía de salud porque no tienen tal o cual alelo para tal gen o unas sentencias erradas de que tendrán tal enfermedad solamente por la presencia de un cierto alelo para algún gen.

Porque eso es mucho más rentable en el capitalismo y su máquina de construcción de subjetividades individualistas y guiadas por un sálvese quien pueda. Por eso el capitalismo alienta, propagandiza y perpetúa los enfoques deterministas y reduccionistas (y permite el funcionamiento de estas empresas y su publicidad engañosa).

Es muy grave eso, porque muchas personas han tomado decisiones importantes a partir de esa información reduccionista y determinista: por ejemplo, muchas mujeres se hicieron mastectomías preventivas porque tenían cierto alelo para el gen BRCA, a partir de que no se les dio información correcta sobre que quizás nunca desarrollarían un cáncer de mamas. Y eso porque los conceptos de riesgo, probabilidad, susceptibilidad son complejos pero a estas empresas no les importa que la gente entienda o no. La cuestión de la multicausalidad (lo que incluye el muy amplio abanico de factores ambientales), en cambio, directamente se omite, agigantando falsamente el peso de los factores genéticos.

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Porque eso es mucho más rentable en el capitalismo y su máquina de construcción de subjetividades individualistas y guiadas por un sálvese quien pueda. Por eso el capitalismo alienta, propagandiza y perpetúa los enfoques deterministas y reduccionistas (y permite el funcionamiento de estas empresas y su publicidad engañosa). Porque todo queda en el individuo: en su suerte en la lotería génica, en su culpa por su estilo de vida, en su posibilidad de acceder pagando a estas pruebas o a atención médica. Se esquiva atender las cuestiones ambientales: vivienda, salubridad, aguas, aire, alimentación, acceso a la salud, contaminaciones por acciones de empresas, racismo (esto condiciona todas las condiciones materiales y el acceso a derechos y servicios básicos).

La idea de paternidad fundamentada en los genes también es reduccionista, pero esa es una discusión más larga y la dejo para otra ocasión. Sólo voy a decir que lo de padre biológico es un oxímoron y lo de madre biológica también, tanto como lo de mujer biológica u hombre biológico.

Y acá viene 23andMe y te vende este kit que supuestamente predice la probabilidad de que alguien con sars-cov2 desarrolle o no formas graves de covid y que requieran hospitalización. Una máquina de vender humo basada en correlaciones, en supuestas susceptibilidades genéticas que no se conocen para esta enfermedad, ideas vagas como cierto efecto protector del ejercicio (así, sin ningún tipo de precisión). Humo y nada más que humo, pero que explotando el miedo al covid y la subjetividad individualista le da a 23andMe un nuevo producto con el cual intentar revertir el inicio de descenso de sus ventas luego de años de suba de sus ganancias gracias a la ancestría, la paternidad, etc. Pero, aunque nos quieran convencer de lo contrario, nadie se salva solx.

Los virus, y paradigmáticamente el HIV y el SARS-CoV2, demuestran que no podemos pensarnos como individuos aislados, sino como partes de poblaciones biológicas y de sociedades. No sirven estos tests individuales, no hay que gastar plata en eso. Lo que sirve es reclamar las acciones colectivas y públicas: el uso de barbijos, el acceso equitativo a las vacunas, el acceso a la atención hospitalaria, planes razonables para regular el uso del espacio público, del transporte y de las actividades que aglomeran gente (como las clases en escuelas y universidades). Y seguir pensando sobre los bienes comunes de forma amplia y profunda.

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El capitalismo se sostiene en el miedo, en el fantasma de la escasez, en la competencia que construye a lxs otrxs como adversarixs, y en un individualismo indiferente al destino de lxs demás. Y estas empresas lucran con todo eso. Hay que atacar esos sostenes del capitalismo y exhibir las falacias de quienes los proclaman como verdades indiscutibles básicamente para su propio beneficio.




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