Sociedad

NEUQUÉN

En la provincia de Vaca Muerta 105.000 familias viven con 10 mil pesos

En medio de la emergencia sanitaria se perdieron 4.000 puestos de trabajo privados. 105.000 son las familias que dependen del Ingreso Familiar de Emergencia.

Eduardo Farías

Obrero de Zanon

Lunes 13 de julio | 12:42

Neuquén está entre las seis provincias más golpeadas por la crisis sanitaria y económica. Según relevamiento de propios gremios durante la cuarentena se perdieron 4.000 empleos registrados en el sector privado.

Quizás el dato más alarmante sea que en “la mejor provincia”, como suele nombrarla el gobierno del MPN, son 105.000 las familias que están sobreviviendo con el IFE. Así lo informó el titular regional del ANSES, quien no aclaró cuántos más lo solicitaron pero fueron rechazados. Esta cifra desnudó la enorme cantidad de trabajadores y trabajadoras precarios, informales y desocupados en la provincia de Vaca Muerta. Se trata de un dato que no será tapa de los diarios, como el 20,8% de desocupación entre los jóvenes de hasta 29 años, registrado durante el primer trimestre de 2020 por el INDEC (previo al desarrollo de la crisis).

Hace un año, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, aseguraba que Vaca Muerta sería el motor del crecimiento. ¿Para quienes? Para las familias trabajadoras que se quedaron sin sustento, no.

En la industria más importante de la provincia, son más de 20 mil los petroleros que están en su casa cobrando menos del 60% de su salario gracias al acuerdo del jefe del Sindicato de Petroleros, Guillermo Pereyra, el Gobierno nacional y las empresas. Se trata del mayor recorte de todo el país. Las grandes empresas, que se benefician con la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y fueron favorecidas, entre otras cosas, con la eliminación de las retenciones a las exportaciones, multiplican los despidos encubiertos por medio de retiros “voluntarios”. Sólo YPF planea reducir su planta en 3.000 trabajadores. Mientras que las empresas agrupadas en la CEIPA, anuncian preventivos de crisis para realizar despidos masivos.

En camioneros desde el inicio de la cuarentena la actividad se desplomó y hay más de 2.500 trabajadores entre Neuquén y Río Negro, generalmente asociados a la actividad hidrocarburífera, que están suspendidos en sus casas, cobrando el mínimo. Este mes se agregó la dificultad para el cobro del medio aguinaldo. Según informaron, son alrededor de 1.500 choferes los que están sin trabajo y cobrando el básico. En el medio, los 12 trabajadores de Expreso Argentino siguen sin cobrar su sueldo desde marzo, acampando en las puertas de la empresa, que no pudo demostrar ninguna crisis. Sin embargo, el secretario general del sindicato, Carlos Roja, sigue “esperando”.

Hay más de 2.500 trabajadores entre Neuquén y Río Negro, generalmente asociados a la actividad hidrocarburífera, que están suspendidos en sus casas.

La crisis en el comercio afecta a 5.000 puestos de trabajo en la región y al menos unos 2.000 comercios bajarán sus persianas antes de que finalice el invierno. La capital neuquina es una de las más afectadas, aunque en la cordillera el daño también es grande.

Foto: Omar Novoa

Existen cerca de 9.000 comercios en funcionamiento en toda la capital provincial, los cuales ocupan poco menos de 20.000 empleados. Como en muchas otras actividades en el país, el nivel de informalidad en este sector es alto, perforando el techo del 30% en materia de contrataciones laborales. Poco menos del 10% de este importante plantel de trabajadores ya quedó fuera del sistema ante el ajuste que hizo la actividad en todo este último tiempo.

La mayor parte de ellos corresponde al sector no registrado. Solo en el rubro gastronómico durante esta cuarentena unos 1.300 trabajadores fueron despedidos. El propio Bascur, secretario general de la la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos, dijo que “cree” (sic) que al 90% de esos despedidos no les pagaron las indemnizaciones. La burocracia sindical del sector fue quien acordó la rebaja de salarios al 75%.

Sólo en el rubro gastronómico durante esta cuarentena unos 1.300 trabajadores fueron despedidos.

En el sector de la construcción la situación ya era complicada en cuanto a las fuentes de trabajo. Según informó el interventor del sindicato, Victor Carcar, hay 3.000 puestos de trabajo en riesgo de los cuales 2.000 dependen las negociaciones con YPF y 1.000 están relacionados con otros sectores.

Frente a esta situación es necesario exigir a las conducciones sindicales que se pongan a la cabeza de pelear por la prohibición efectiva de los despidos y rebajas salariales. Que el Estado garantice salarios de cuarentena de 30 mil pesos para todos y todas los que hoy están sin trabajo, como medidas mínimas y urgentes. Esto se podría financiar dejando de pagar la ilegítima deuda externa y cobrando un impuesto a las grandes fortunas.

Junto con esto tenemos que exigir la apertura de la obra pública para la construcción de viviendas, escuelas y hospitales, para generar trabajo genuino y dar impulso a la industria ceramista gestionada por sus trabajadores en la región, que ya venía golpeada por el ahogo financiero y la falta de renovación tecnológica, y hoy sufre el impacto de la crisis sin recibir ninguno de los subsidios que el estado garantiza a las empresas privadas.







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