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Juventud Precarizada

“Los repartidores convirtieron a las ciudades, sus plazas y sus esquinas en su lugar de reunión”

En el marco de las movilizaciones y protestas de les trabajadores precarizades en todo el país, entrevistamos a Rodolfo Elbert (CONICET/UBA) y Sofía Negri, sociólogues del Programa de Investigación sobre Análisis de Clases Sociales (PI-Clases) del Instituto Gino Germani-Universidad de Buenos Aires, que investigan sobre la situación de los repartidorxs de las APPS durante la pandemia, su organización y su lucha.

Clara Posse

Socióloga- UBA

Miércoles 27 de mayo | 09:13

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Quisiera que nos cuenten alrededor de la investigación que vienen desarrollando en torno a les trabajadores de plataformas de delivery en la pandemia. Como sabemos, cobraron el carácter de trabajadores esenciales y hasta fueron denominados “héroes” por el gobierno nacional. ¿Qué impacto tuvo esta caracterización en sus condiciones de vida y de trabajo? ¿Qué rol ocupan el Estado y las empresas en su protección?

El decreto presidencial que instauró el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) determinó que algunas actividades económicas se podían seguir desarrollando al ser consideradas “esenciales” en el marco de la pandemia. Una de las actividades permitidas fue el delivery de productos a través de plataformas digitales. Ante esta situación, como sociólogues, nos preguntamos cómo la precariedad laboral del sector afectaría el trabajo de les repartidores en el marco de la pandemia. Queríamos saber qué nuevos problemas enfrentarían les repartidores, qué antiguas dificultades continuarían y cómo se iban a organizar colectivamente para mejorar sus condiciones de trabajo en un contexto tan adverso. Para ello, una vez pasadas dos semanas del ASPO, comenzamos a realizar entrevistas telefónicas con repartidores, además de un análisis de publicaciones en redes sociales y páginas web que hicieron en este período las organizaciones colectivas de repartidorxs.

Con respecto a nuestra inquietud inicial, el punto de partida del trabajo en las plataformas era de una extrema precariedad, consecuencia de la falta de regulación estatal del empleo en la actividad. Esta información proviene de nuestras investigaciones previas y de artículos recientes publicados sobre el tema [1]. Al permitir la actividad pero no regular el empleo en la misma, al inicio de la pandemia existía una situación de “libre albedrío” donde cada empresa imponía sus propias condiciones.

En este sector, la competencia del mercado estimula la baja de costos a través de incrementos en la productividad laboral y mediante la convocatoria abierta a trabajadores. Esto lleva a la sobreoferta de trabajadores en relación a la demanda en las plataformas y presiona hacia la baja el pago por pedido.

Más allá de las diferencias entre empresas, hacia 2020 ninguna de las empresas contrataba a sus trabajadorxs bajo relación de dependencia, lo cual implicaba una situación de mayor precariedad para la fuerza de trabajo de este sector.

El hecho de que estxs repartidores no posean ingresos si no realizan pedidos agrava la situación de precarización laboral. Luego de declarado el ASPO, muchos se quedaron en sus casas, pero a los pocos días volvieron a trabajar debido a la necesidad económica. Salieron incluso aquellos que son xadres o que conviven con personas en grupos de riesgo, dado que al no ser reconocidos como empleados no poseen acceso a licencias, como en otros sectores. Las plataformas les enviaban mensajes a través de las aplicaciones incentivándoles a salir, reforzando esta idea de héroes. Sin embargo, a excepción de bonos y promociones aisladas, no hubo un aumento en el pago por pedido, a pesar del riesgo que enfrentan al trabajar en la calle todo el día. Las empresas tardaron muchos días en comenzar a ofrecer elementos de seguridad e higiene a les trabajadores, pero incluso cuando lo hicieron fue de forma aislada e insuficiente. Por ejemplo, enviaban mensajes mediante las apps avisando que repartirían tapabocas y/o alcohol en gel en ciertos puntos de las ciudades, principalmente en Buenos Aires. Sin embargo, muchos repartidores mencionaron que las cantidades no alcanzaban para la actividad que realizan (un barbijo por repartidor cuando se supone que hay que cambiarlo ni bien se humedece), que la calidad de los productos era mala o incluso que las colas que se producían en los puntos de entrega eran tan largas que muchos desistían de ir. A pesar de esto,

las plataformas aumentaron las exigencias a sus repartidores. Implementaron protocolos para la entrega de pedidos que les significa un esfuerzo extra sin un cambio en la compensación que lo acompañe.

Ubereats, por ejemplo, les requiere a los repartidores dejar el pedido en un punto, sacarle una foto y escribir un mensaje detallando su ubicación para enviárselo al cliente. Algunos repartidores también nos contaban que tenían dificultades para higienizarse, dado que los establecimientos no les permitían usar los baños. Es importante recordar que las plataformas no brindan espacios a los repartidores para que vayan al baño, se laven las manos, se hidraten ni descansen. En síntesis, una actividad tan esencial en este momento de crisis derivó en la profundización de la precarización laboral del sector, que afectó a los trabajadores en términos económicos y de salud.

Si tuviéramos que caracterizar la situación de las empresas de plataforma en Argentina, ¿en qué sectores se concentran? ¿Cuáles son las más importantes? ¿Cuáles son las características socio-demográficas de sus trabajadores/as?

Caracterizar las empresas de plataformas es difícil porque comprenden un rango amplio de actividades, con diferencias importantes. Las que analizamos en nuestro proyecto de investigación (Rappi, Glovo, Ubereats y Pedidos Ya) se denominan “plataformas de apoyo”. A diferencia de otras plataformas como Google o Spotify, estas empresas se caracterizan por no ser dueñas de recursos por fuera del software (las aplicaciones) y por externalizar a los trabajadores, que son definidos como “independientes”. Estas compañías se presentan como espacios que unen la demanda y la oferta de un servicio, no como empresas de delivery. Esto también les permite escapar ciertas regulaciones estatales.

Según datos publicados en Forbes, en noviembre 2019 Rappi poseía 10500 repartidores activos en la Argentina, Glovo 8627 y Pedidos Ya 7000. Es posible que esas cantidades hayan aumentado debido al contexto de crisis económica potenciada por la pandemia, donde mucha gente perdió sus fuentes de ingresos. Con respecto a las características demográficas, los repartidores de delivery son mayormente jóvenes, varones, migrantes y poseen un alto nivel educativo. Según un estudio de CIPPEC, el 97% de los repartidores en Rappi y el 96% en Glovo son varones; la media de edad es 28 en Rappi y 27 en Glovo; el 79% en Rappi y el 55% en Glovo son migrantes venezolanos, y el 41% en Rappi y el 39% en Glovo poseen nivel terciario o universitario completo y más.

Las plataformas de delivery nutren su fuerza de trabajo de los grupos más afectados por la falta de empleo en el país, jóvenes y migrantes. Llama la atención además el alto nivel educativo de estos trabajadores.

Esto también se conecta con las características de la migración venezolana, personas con alto nivel educativo que al migrar experimentan un proceso de movilidad social descendente. Muchos de ellos trabajaban como ingenieros o comerciantes en Venezuela.

En algunos trabajos sostienen que si miramos las empresas de plataformas es posible identificar distintas políticas empresarias en relación a la organización del proceso de trabajo. Queríamos preguntarles ¿qué políticas identificaron? ¿Cómo se organizan los tiempos de trabajo y los mecanismos de control/vigilancia con el uso de las “nuevas tecnologías”? Y desde la perspectiva de les trabajadores que pudieron entrevistar, ¿cómo impactan estas políticas en su vida cotidiana?

Sí, porque si bien estas empresas se dedican a la misma actividad (delivery) bajo la misma modalidad (plataforma digital mediante app), cuando se analiza cómo organizan el trabajo cotidianamente aparecen algunas diferencias. Por ejemplo, en Rappi les repartidores se conectan y desconectan cuando quieren, sin previo aviso. Pero en Glovo y en Pedidos Ya deben elegir horas de trabajo o rangos previamente. Mientras en Rappi las métricas de desempeño de les repartidores afectan sus posibilidades de ser asignados con pedidos (o con buenos pedidos), en Glovo esas mismas métricas también afectan sus posibilidades de elegir los mejores turnos de horarios para trabajar. Por otro lado, varios repartidores comentan que en Glovo o Pedidos Ya, al haber cupos de trabajadores por horario, se les garantizan mayor cantidad de pedidos mientras están conectados. Mientras que en Rappi, al ser libre, muchas veces sucede que la oferta de repartidores excede la demanda de pedidos, reduciendo la cantidad de trabajo (y, por ende, de ingresos) para elles. Las formas en que se compone el pago por pedido también varían de acuerdo con la plataforma y son totalmente establecidas por las empresas. Por ejemplo, Glovo paga más en concepto de kilometraje, lo que explica que los pedidos en esa plataforma sean de mayor distancia. Por eso también se suelen ver más motos entre los repartidores de Glovo.

En términos generales, todas estas plataformas controlan el proceso de trabajo y evalúan constantemente a les repartidores mediante el procesamiento de sus datos, y definen la asignación de pedidos mediante algoritmos. Por eso, se habla del panóptico electrónico y la asimetría de información.

Les trabajadores sospechan pero no saben exactamente cómo funcionan esos algoritmos ni cómo se procesan sus datos, aunque sí saben que están siendo trackeados constantemente. Acá entra en contradicción la idea de “trabajadores independientes” cuando el proceso de trabajo se encuentra altamente regulado por las empresas.

Las plataformas controlan la asignación de pedidos, el monto del pago, la forma de pago, el tiempo de pago, evalúan, sancionan y premian a les trabajadores.

En relación a la organización sindical, ¿cuáles fueron los motores y demandas que la hicieron posible en el sector? ¿Qué obstáculos y potencialidades identificaron en el camino de este nuevo fenómeno de organización? ¿Qué relación puede plantearse entre este punto y los reclamos/protestas que protagonizaron les trabajadores de plataforma durante el ASPO y particularmente en esta semana, en las principales ciudades del país?

Frente a una situación de precarización existente y ante la ausencia de la regulación del sector, la pandemia agravó la precariedad de las condiciones de trabajo para les repartidores. Sin embargo, en el marco de la pandemia, también se potenció el activismo sindical de les repartidores, llegándose incluso a organizar un paro internacional de repartidores el 22 de abril pasado. La emergencia de este nuevo activismo de repartidores fortaleció a las diferentes organizaciones colectivas. En primer lugar, podemos mencionar el activismo de la Asociación de Personal de Plataformas (APP) que en el año 2018 fue el primer sindicato de plataformas digitales del país y de América en pedir su inscripción formal para representar a los trabajadores del sector. También es importante ver lo que está ocurriendo con ATR (Agrupación de Trabajadores de Reparto), Gloveros Unidos, Rappis y Furioses; y otras iniciativas de base como la exigencia de comités de seguridad e higiene o la Red Nacional de Trabajadores Precarios que convocó a una movilización el pasado 14 de mayo en todo el país. En las entrevistas que realizamos, lxs activistas mencionan dos elementos principales que potenciaron la organización y movilización de les trabajadores. Por un lado, las demandas frente a las condiciones de trabajo: aumento del pago por pedido del 100%, elementos de seguridad e higiene suficientes y de calidad, licencias para les que no pueden salir a trabajar. Por otro lado, los lazos de solidaridad entre les repartidores de plataforma son muy fuertes y pre-existentes a la pandemia. No solo se mantienen comunicados a través de grupos de Whatsapp, cuentas de Twitter e Instagram, sino que utilizan esas redes para ayudarse entre elles.

Si el proletariado industrial tiene la posibilidad de verse a diario en la fábrica, lxs repartidores convirtieron a las ciudades, sus plazas y sus esquinas en su lugar de reunión. Las relaciones emergen a través del encuentro en los espacios públicos, pero se difunde geográficamente a través de las redes sociales. Les trabajadores reconocen que, sin importar en que plataforma trabajen ni donde estén, todes enfrentan las mismas dificultades.

Entonces, creemos que la gravedad de las condiciones de trabajo, potenciada por la pandemia, y la construcción de lazos de solidaridad fueron clave para la organización de les trabajadores en todo el país. En lo que va de la cuarentena, se organizaron dos paros nacionales, dos asambleas digitales nacionales, se difundieron múltiples comunicados y se realizaron diversas campañas mediante redes sociales. La pandemia y su encuadramiento como héroes esenciales también sirvió para visibilizar una situación que va más allá del contexto actual.

Respecto a los obstáculos, identificamos dos dimensiones principales. Por un lado, la falta de regulación del sector les da a las plataformas luz verde para organizar el trabajo como lo desean, que incluye bloquear a repartidores sin mayores consecuencias. Es importante entonces impulsar debates que apunten a transparentar las forma en que funcionan estas empresas y la utilización de los datos, abrir esa caja negra que es el algoritmo. Por el otro, la crisis económica agravada por la pandemia generó que mucha gente comenzara a trabajar en estas plataformas luego de perder sus fuentes de ingresos. La facilidad de acceso permite a las empresas contar con un pool infinito de trabajadores. Esto las pone en una situación de poder frente al conflicto y a la negociación, por esto es importante que el Estado intervenga para garantizar condiciones de trabajo dignas.

Asistimos a un momento de amplia fragmentación de la clase trabajadora, producto de avances en los niveles de precarización laboral que azotan a la juventud en particular. Hay muchos debates alrededor de cómo impacta esta situación en la configuración de identidades y solidaridades de clase y, derivado de esto, la definición de les trabajadores informales como una clase distinta de la clase obrera. En base al trabajo que vienen haciendo, queríamos preguntarles, ¿cómo ven que se forjan estas identidades en la juventud trabajadora de las plataformas digitales? ¿Cómo se articulan esas identidades comunes de clase con otros sectores de trabajadores?

Esta investigación es parte de una serie de investigaciones que venimos realizando hace varios años en el marco del Programa de Investigaciones sobre Análisis de Clases Sociales (PI-Clases) del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA). Estas investigaciones tienen como foco el estudio de las implicancias de la precariedad laboral y la informalidad laboral para la formación de la clase trabajadora en la Argentina. Es conocido el debate que existe a nivel mundial respecto de las implicancias estructurales de estos fenómenos para la clase trabajadora. Hay diferentes autores/as que sostienen que las fracciones precarias e informales de la clase trabajadora son tan diferentes de las fracciones formales y estables que ya conforman una nueva clase social. Esta nueva clase, denominada “Precariado” o “Proletariado informal” tendría diferentes posiciones estructurales, intereses objetivos e identidades de clase que la clase trabajadora “formal”. Nuestro equipo defiende una mirada diferente. Para nosotrxs, los diferentes segmentos de la clase trabajadora (formal estable, formal precario, informal) comparten una posición estructural como explotados en el proceso de producción, y por lo tanto no tiene sentido afirmar que estos sectores son una “nueva clase social”. Sin embargo, afirmar que los diferentes grupos de trabajadorxs comparten una posición objetiva de clase, no impide estudiar las diferencias y similitudes entre los diferentes segmentos. En el caso de los repartidores, podemos afirmar que comparten características estructurales con los asalariados informales (la existencia de una relación laboral no reconocida, ausencia de aportes jubilatorios, obra social), aunque su relación laboral tiene algunas particularidades que los distinguen de los clásicos asalariados informales de nuestro país (que en general son empleos de baja o nula calificación en micro-empresas).

Los debates alrededor de la regulación del empleo en plataformas son complejos y en nuestras entrevistas notamos distintas perspectivas y objetivos en disputa.

Esto es algo que se refleja a nivel mundial: no hay un acuerdo en cómo regular el trabajo en esta nueva modalidad. De todas maneras, la regulación de la actividad está abierta al resultado de la lucha, y por lo tanto también sus características más objetivas.

En ese sentido, lxs repartidores se organizan colectivamente con los métodos históricos de la clase trabajadora (asambleas, paros, nucleamientos por empresa y por actividad), más el uso de redes sociales. En términos de identidades sociales, en el sector también aparecen algunos relatos vinculados al auto-empleo y visiones antagónicas a la organización colectiva tradicional. Esto no es nuevo ni distintivo de este grupo de trabajadorxs, siempre en los colectivos de trabajadorxs existen identidades en disputa. El proceso de organización colectiva y la dinámica de la lucha en el sector va a determinar cuáles son las identidades y los objetivos que se vayan a imponer.



[1Artículos y más fuentes para consultar sobre el tema:

  •  Comunicado de Trabajadores/as de Plataformas ante el Covid-19
  •  Del Bono, A. (2018) “El trabajo en las plataformas digitales: los riesgos de la uberización del empleo en tiempos de crisis”, en Nodal.
  •  Haidar, J (2020) “De la app a la APP. La gestión algorítmica y los procesos de organización y lucha de los trabajadores de reparto”, en Forbes Argentina
  •  Madariaga, J., Buenadicha, C., Molina, E. y Ernst, C. (2019). ‘Economía de plataformas y empleo ¿Cómo es trabajar para una app en Argentina?’, CIPPEC-BID - OIT. Buenos Aires, 2019.
  •  Marc A., Jonhy, V. y Fernández, E. (2020) “Repartidores de aplicaciones al paro por nuestros derechos".
  •  Negri, S. (2020). El proceso de trabajo y la experiencia de los trabajadores en las plataformas de delivery en Argentina". Bajo evaluación.
  •  Srnicek, N. ( 2017). Platform Capitalism. Print. Theory Redux
  •  Yansen, G. et.al. (2019) “Trabajo y Plataformas: una caracterización general de plataformas de intermediación de trabajo temporario en CABA”, ponencia presentada al 14 Congreso Nacional de Estudios del Trabajo, ASET.






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