Sociedad

Abuso policial en Córdoba

Por un celular: policías cordobeses secuestran a un joven y ahora van a juicio

La fiscal Palacios culminó la instrucción y pidió el juicio para dos policías y dos civiles, que habían secuestrado y torturado a un chico de 18 años. Querían saber donde estaba un celular robado.

Jueves 5 de noviembre de 2020 | 10:36

Los hechos ocurrieron a fines de febrero de este año. Los dos policías, Lucas Oviedo, perteneciente el grupo de élite Eter, y Cristian Bulacio, de la Policía Barrial, junto a dos comerciantes, Marcos Funes y Walter Osmerini, secuestraron a un chico de 18 años en barrio Capdevila, al norte de la capital cordobesa.

Buscaban a quién le había robado el celular a la esposa de Bulacio. Desde el Peugeot 208 frenaron en una esquina y preguntaron, a un grupo de jóvenes que estaba allí, por una dirección. Cuando uno de los chicos se acercó a la ventanilla, uno de los policías se bajó, y apuntando con la nueve milímetros obligó al chico a subirse al auto.

Querían que lo lleven adonde estaba "el Braian", otro chico del barrio que era acusado por los secuestradores de haber robado el celular. Esto fue realizado a plena luz del día y frente a gran cantidad de testigos, que estaban lejos de imaginar que eran policías quienes se llevaron al chico.

Según fuentes judiciales, en el asiento trasero del auto, el joven era golpeado y amenazado. Recibió trompadas en las costillas, cachetazos y culatazos en la cabeza mientras era sujetado y obligado a mirar al piso. Los encargados de golpearlo eran los dos efectivos y el comerciante Funes.

Según surge de la causa las amenazas eran “Llévanos con el Braian”, “dónde vive el Braian”, “sos vos o él”, “habla hijo de puta”, “ya sé dónde vivís”, “llévanos porque te vamos a matar”, “no te vamos a soltar hasta que nos lleves con el chico”, “hasta que no lo encontremos, te vamos a tener con nosotros”, “te vamos a poner contra el paredón y ‘fuiste’, te vamos a cagar matando".

También le colocaron el arma en el pecho y directamente en la cabeza. Actuaban cebados con una impunidad total. Luego de media hora, fueron encerrados por un patrullero policial. La familia había hecho la denuncia al 101 sobre el secuestro del chico. Dos fueron los llamados que tuvieron que hacer unos vecinos a la central de emergencia. A la primera comunicación no se le había dado mucha trascendencia.

Cuando se bajaron del auto, los policías se identificaron como tales frente a sus colegas. El chico estaba callado, con miedo, y sólo dijo que estaba colaborando en la búsqueda de un celular robado. Cuando iban a dejarlos continuar, llegaron más patrulleros y el padre del joven que hicieron la denuncia contando la verdad de lo sucedido.

Las cuatro personas fueron acusadas de coautores de secuestro doblemente calificado agravado por el empleo de armas de fuego; además del cargo de amenazas. La pena es entre 10 y 25 años de prisión.

Lejos de ser una excepción, las prácticas propias de la dictadura militar, como el secuestro o la tortura, son habituales dentro de la policía de Córdoba, de hecho un informe del propio Tribunal Superior de Justicia habla de 65 casos que fueron investigados por la justicia en los últimos años. Otra norma de estos casos es la impunidad, ya que se condenó a menos del 10% de los 169 policías acusados de torturas, y sólo 4 tuvieron prisión efectiva.

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