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CORONAVIRUS

Trump aumenta deportaciones desde Estados Unidos y crece el riesgo para los migrantes

La organización Médicos Sin Fronteras solicitó al Gobierno de Estados Unidos que se detengan las deportaciones de migrantes. Esto por representar “un riesgo para el contagio y la salud de la población”, al movilizar personas del epicentro de la pandemia a zonas con menor tasa de transmisión.

Miércoles 6 de mayo | 12:37

En Estados Unidos hay, hasta el momento, más de 1,2 millón de personas contagiadas y 72 mil fallecimientos. Las deportaciones hacia otros países de América Latina pueden abrir nuevos brotes de contagio.

El Gobierno mexicano ha colaborado activamente con esto: la administración de Lopez Obrador ha participado de la deportación de más de 13 mil ciudadanos centroamericanos en los últimos dos meses.

La ONG también manifestó su preocupación por la situación que se vive en el norte de México con la emergencia de nuevos brotes de COVID, motorizados por las deportaciones desde territorio estadounidense.

Este fue el caso del albergue migratorio en Nuevo Laredo, que recientemente debió ser clausurado por la existencia de 15 casos de coronavirus. La política xenófoba y antimigrante de Trump tiene consecuencias claramente criminales.

Pico de las deportaciones a México

En el caso de migrantes mexicanos, el gobierno de Trump, según datos oficiales, deportó a 57 mil personas en los primeros tres meses del año. Esto representa un 14% más que en el mismo intervalo del 2019. Estos son expulsados y obligados a regresar por distintos medios y puntos de acceso: como las ciudades fronterizas, donde existe un alza significativa de los casos de Covid, como es el caso de Tijuana.

El gobierno estadounidense anunció que mantendrá y profundizara este accionar criminal, a la par que volvió a poner en el centro de su discurso el muro fronterizo, afirmando que se está “construyendo rápidamente” en la frontera sur.

Esta política xenófoba y racista de Trump ,que se expresa hoy en el aumento de las deportaciones, se reflejó también que 11 millones de migrantes que residen en suelo estadounidense (de los cuales un 60% son mexicanos) no recibieron ningún tipo de ayuda federal ante la crisis pandémica, golpeados por el desempleo y la falta de recursos.

Mientras tanto, el gobierno de México, a través de AMLO y el canciller Marcelo Ebrard, declararon cínicamente que el magnate republicano es un “buen amigo de México”.

AMLO felicitó a los migrantes por enviar las remesas pero no dijo ni una palabra de este avasallamiento a los derechos humanos y sus consecuencias sanitarias. Se limitó a prometer vagamente, que buscará discutir con Trump una “reforma migratoria”.

Como sabemos, la única “reforma” que pretende Trump es la persecución y la deportación de nuestros hermanos y hermanas migrantes. En esto se evidencia claramente la subordinación del gobierno de la Cuarta Transformación a la política de Trump.

Ante eso, es fundamental que, a ambos lados de la frontera, las organizaciones políticas, sindicales, de izquierda, de derechos humanos y en favor de los migrantes, exijamos el alto a las deportaciones, plenos derechos civiles y políticos para los migrantes, empezando por el acceso a la salud gratuita en el país donde se encuentren y a un subsidio de desempleo que les permita vivir a ellos y sus familias. Esto, como parte de enfrentar las políticas xenófobas y racistas de Trump contra los hermanos migrantes.







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